Escrito porAuthor: Patricia Salinas Oblitas

Una de las primeras lecciones que se suelen enseñar en las escuelas de periodismo es que el periodista NO debe ser el protagonista de la noticia. “Somos testigos, no protagonistas”, es el mantra que solíamos tener los periodistas, pero de un tiempo a esta parte, sucede todo lo contrario, sobre todo en televisión.  Resulta casi imposible encontrar un reportaje sin que salga el periodista como protagonista de lo que está contando. Si va a hacer una nota de motos, pues sale vestido o vestida de motociclista y se sube a la moto, aunque no sepa manejar y si se cae, mejor aún. Lo mismo sucede si van a hacer una nota de cualquier otra actividad, como si fueran personajes se disfrazan de acuerdo a la nota que les toca cubrir y actualmente, en las notas veraniegas de playas o piscinas, he llegado a ver reporteros y reporteras en ropa de baño, mientras los que están en el estudio los animan a pegarse un chapuzón.

Y no estoy hablando de lo que se conoce como periodismo ‘gonzo kamikaze’, que consiste en el punto de vista subjetivo y la narración de vivencias propias en determinados eventos, como para tener un testimonio de primera mano. Tampoco de los periodistas literarios que eligen contar sus propias historias con referencias autobiográficas, como Jaime Bayly, por ejemplo, como si fuera una novela de no ficción.

Imagen de WhatsApp 2024 02 26 a las 23.54.05 31d84169No, no, me estoy refiriendo a los reporteros del día a día que van de un lado a otro y creen que tienen la obligación (o quizás, efectivamente, los obligan), de aparecer ante cámaras y realizar la actividad que han ido a cubrir. Ni qué decir de aquellos que van a los mercados y a los restaurantes, cuya única chamba es ponerse a probar todos los platos que pueden y decir, como si fueran Gastón Acurio (quien tiene la autoridad para hacerlo), que está rico.

Esos son los que salen a la calle, los que están en el set tienen otro tipo de ‘obligaciones’ ¿En qué momento se convirtió casi en un requisito, que los periodistas bailen, canten y se disfracen? ¿En qué categoría los podríamos ubicar? ¿periodismo musical? ¿periodismo de comedia? Yo sé que la competencia con los influencers es fuerte, pero ¿qué credibilidad puede tener un conductor o conductora de noticiero o de un magazine supuestamente periodístico si los vemos haciendo payasadas, ya sea en pantalla o en sus redes sociales?

La entrevista es otro género que se ha deformado totalmente, al menos en televisión, donde vemos cómo, en algunos casos, el entrevistador quiere quedar por encima o hacerse notar más que el entrevistado, a tal punto que, a veces, ni lo dejan hablar. En otros, la idea es demostrar qué tan ‘amigo’ es del entrevistado, cuánto lo conoce, etc., etc. ¿A quién le importa? No entienden que la noticia es el otro, que nosotros, los periodistas, lo que hacemos es contarla, mejor o peor, pero siempre desde afuera.

Ah, y un bonus track para este artículo. Ya lo he comentado alguna vez, pero vale la pena recordarlo: los reporteros que van a cubrir algo y están enlazados a los conductores del estudio, generalmente son muy buenos y no tienen por qué soportar que, desde el set, les digan “pregúntale tal cosa o tal otra”, como si ellos fueran simplemente unos sujeta micros. No solo es una falta de respeto a los periodistas que están en la comisión , sino que casi siempre, malogran la nota, solo por figurar.

Porque de eso se trata todo esto, de un nuevo estilo de periodismo que podríamos denominar: periodismo figureti y la verdad es que, para eso, suficiente con los influencers ¿no?

#patriciasalinas

#periodistasperuanos

#influencers

Escrito porAuthor: Marcos Ibazeta Marino

Existen dos principios esenciales que marcan la ruta del debido proceso por un cauce de imparcialidad: la autonomía institucional y la independencia funcional de cada operador de justicia (jueces y fiscales), pero sometidos ambos al principio de legalidad y garantismo constitucional.

Siempre hemos sostenido que la independencia funcional termina siendo fácilmente despedazada cuando la institución pierde su autonomía como entidad, porque el individuo ya no tiene la protección que su sistema le debe brindar quedando de ese modo a merced de los poderes fácticos que todos conocemos.

Con base en nuestra experiencia personal también vinimos formulando la tesis personal de que ni la autonomía institucional ni la independencia judicial se quiebran por factores externos sino por la eterna y soterrada pugna interna que por el control del poder institucional se desata entre grupos de operadores de justicia en la cúpula del sistema, es decir, en el vértice de la pirámide desde donde cada quien busca aliados hacia la base de la pirámide fomentando la división y desconfianza entre los elementos de inferior jerarquía funcional, pero, no siendo suficiente este apoyo, la búsqueda se dirige hacia los poderes externos fomentándose alianzas o con políticos con poder vigente o sectores empresariales y sociales altamente influyentes.

Es más que evidente que cualquier confrontación entre los que integran los más altos órganos de gobierno y administración en las instituciones que conforman el sistema de justicia definirá al vencedor no por sus méritos sino por las alianzas que traen el apoyo de los poderes fácticos que imponen o a los unos o a los otros en la cima de poder institucional a cambio de un vergonzoso doy para que hagas y hago para que des.

La vocación de entrega o subordinación al interior de cada entidad de justicia tanto para llegar a tener el control institucional como para mantener esa hegemonía interna, no mide las consecuencias de una fáctica cesión de poder, porque ya la historia se ha repetido muchas veces mostrándonos la forma en que los operadores internos solo mantienen un poder delegado por los poderes fácticos externos, los cuales terminan pervirtiendo el sistema al instrumentalizarlo para satisfacer sus intereses personales o para perseguir a sus enemigos, es decir, instrumentalizando la institucionalidad a su favor manejando a las marionetas sumisas que ejercen al interior de las entidades un poder ficticio.

Lo que está ocurriendo en el presente respecto del Ministerio Público, el Poder Judicial, la Junta Nacional de Justicia y hasta el Jurado Nacional de Elecciones, nos lleva a preguntarnos si esas instituciones podrán recobrar una imagen de respeto y confianza con los mismos sujetos sobre los cuales se ha derramado el fango delatorio.

Es menester ir pensando en soluciones de emergencia. Recordemos al Jurado de Honor de la Magistratura de los noventa. Si el desprestigio continúa en caída libre, el peligro de un estallido institucional es más que probable.

Imagen de WhatsApp 2024 02 26 a las 23.54.05 ea33e3a1

Escrito porAuthor: Carlos Orellana

Imagen de WhatsApp 2024 02 26 a las 23.54.05 35a637b5La tijera, esa noble herramienta, sin cuya existencia tendríamos que arrancarnos los pelos con las manos, o cortar fardos de tela a cuchilladas, siempre ha sido vista como el instrumento por antonomasia del sastre o del peluquero. Y no es así.

Este ingenioso artilugio, inventado quién sabe cuando y por quién sabe quien, tiene múltiples usos que benefician a muchas profesiones. Lo utiliza el cocinero para descoyuntar aves y el cirujano para cortar allí donde el bisturí se queda corto.

Más aún: Se usa en algunas profesiones que al parecer poco tienen que ver con melenas, telas o tripas, como es el caso del periodismo. Sí, señores.

Muchas erudiciones y estilos prestigiosos le deben a la tijera más que a los libros y a una dilatada experiencia de redactor. Y que lo digan esos colegas que pueden escribir sobre cualquier tema con una soltura de enciclopedista. Y no es que no existan periodistas cultos, con un manejo envidiable de la prosa. Lo que ocurre es que entre col y col, lechuga.

Cuando se vuelve una costumbre el uso de la tijera en el periodismo no puede desarraigarse con facilidad. Y es así como a menudo se "voltean" textos e ideas ajenas para pasarlas como propias, con una frialdad conmovedora.

Lo más natural del mundo para el periodista tijeretero es cortar o arrancar páginas de revistas europeas, traducirlas si están en otro idioma, y cambiarles la redacción. Total, nadie se va a dar cuenta porque las publicaciones son pasadas y de circulación muy restringida en el medio. El crimen perfecto.

Pero no hay crimen perfecto porque cualquier día, el menos pensado, alguien descubrirá el asombroso parecido entre el artículo de Fulanito y uno que apareció hace tres años en una revista alemana.

Hay tijereteros que son archiconocidos, recontramanyados. Probablemente algunos de ellos no saben que han sido descubiertos. El lector prevenido se detiene a menudo y va exclamando cada cierto tiempo: "Pero, claro si este pelmazo no sabe ni jota de química"; "Cierto, esto es algo que este cretino no conoce".

Y las tijeras tienen dos ojos, pero no saben lo que hacen.


Imagen de WhatsApp 2024 02 21 a las 21.04.40 23ae0ad5Fueron militares, policías y civiles pobres o de clase media que vivían en barrios populares, en pequeños departamentos, la mayoría alquilados, porque no contaban con dinero para adquirirlos ni acceso a créditos bancarios.

Vestían uniformes verde oliva del Ejército o ropa sencilla y en vacaciones se trasladaban a las hermosas playas venezolanas cargando cajas de cerveza, ron o vino para animar bullangueras reuniones, al sonido de alegres salsas que retumbaban en sus equipos de música portátil.

Pero todo cambió para 30 de esas humildes personas cuando llegó al poder Hugo Chávez y se vincularon, en diferentes niveles, con la petrolera estatal (PDVSA), según relata el diario español El País (13/2/2014), en un informe titulado “La obsesión por el lujo”.

El medio de prensa tuvo acceso a documentos inéditos con “facturas en suites presidenciales de megalujo por 1.8 millones de dólares; un armario de 1.3 millones; cursos de cocina de 430,690 dólares; un gimnasio de 388 mil dólares”. Quienes estaban a cargo de conseguir negocios –o negociados– para los ejecutivos del gigante energético “abonaron al menos 1.8 millones de dólares a una agencia de viajes de Florida (USA) por una veintena de suites presidenciales en las cadenas Four Seasons de París, México y Nueva York, y el Sheraton de Fráncfort”.

El reporte agrega que los antiguos pobres y ahora nuevos ricos adquirieron 21 viviendas valorizadas en 52 millones de dólares y destinaron 7 millones en decoración y muebles finos. La crónica también detalla que los depredadores invirtieron 1.3 millones de dólares en muebles italianos, que incluyó el transporte desde Livorno y Génova a Venezuela; 1 millón de dólares en mármol para una propiedad de Caracas y 600 mil dólares en piezas de mobiliario exclusivo.

El País igualmente registra que gastaron 130 mil dólares en champagne francés Dom Pérignon y 30 mil en la marca Taittinger, 28 mil en vinos de Milán y 55 mil en cajas de whisky.

Al parecer, con esos finos licores sus ahora sofisticados paladares celebraron la adquisición de un helicóptero Ect135 por dos millones 600 mil dólares, en equipar un avión turbohélice Beechcraft y en vuelos privados a Nicaragua que costaron 761 mil dólares.

El análisis de las transferencias precisa que el dinero se ocultó en “la Banca Privada de Andorra, donde solo el testaferro de la organización delictiva, Luis Mariano Rodríguez Cabello, movió US$ 1,144 a través de una madeja de once cuentas entre el 2007 y 2015”, que incluyó obsequiar a Miss Venezuela, Claudia Paola Suarez, un lujoso departamento en Miami valorado en 950 mil dólares.

Este último informe de El País proyecta la dimensión del robo sistemático perpetrado por el Gobierno de Chávez y continuado por Maduro. Por lo pronto, hasta hoy se desconoce el destino de más de 300 mil millones de dólares que el jefe supremo de la revolución mal llamada bolivariana manejó a discreción, un exorbitante monto que no se refleja en obras ni inversiones.

En ese hediondo contexto recordemos que el 2021 la jueza de Andorra, Canòlic Mingorance, abrió investigación contra 35 exdirectivos de PDVSA por blanqueo de capitales de 2 mil millones de dólares, pero el proceso no avanza porque el Gobierno no envía los documentos solicitados por la magistrada.

Agreguemos que el pillaje ocurre cuando 8 millones de seres humanos han emigrado por falta de comida, medicinas, trabajo e inseguridad de un régimen que mantiene presos políticos, inhabilita a candidatos opositores y es indagado por fiscales de la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.

Esa barbarie sucede ante la insólita pasividad de las democracias del hemisferio y el aplauso de sectores izquierdistas de la región. Un silencio que, sin duda, permite la impunidad y alienta la represión.

Escrito porAuthor: Edwin Sarmiento

Tengo en mis manos una joya bibliográfica. Se trata del libro “La mujer peruana a través de los siglos” de Elvira García y García. Es una publicación en edición facsimilar en dos tomos (867 pp.) Realmente un lujo no sólo por la belleza y pulcritud de su diseño, responsabilidad de la poeta Marita Troiano, sino por su contenido.

Elvira García y García fue una eminente educadora y escritora que nació en Lambayeque en 1862 y murió en Lima en 1951. Fue una mujer luchadora para su tiempo, logrando romper con muchos mitos que sobre la mujer existía en una sociedad fuertemente machista como fue la nuestra.

Como educadora introdujo conceptos y principios que ya empezaban a ser liberadores para la enseñanza de las mujeres. Se recuerda que ella incorporó el curso de educación física en la enseñanza de sus alumnas, provocando el inmediato rechazo de los padres de familia por considerarlo inconveniente y peligroso para sus hijas, optando por retirarlas del colegio.

Ella, sin embargo, no se dio por vencida. Continuó con su lucha por ver a las mujeres de su época, liberadas de esa especie de esclavitud mental que les reservaba sólo tareas del hogar, dentro de un contexto de sumisión al varón a quien no debían contradecir.

Su prédica de una pedagogía liberadora no sólo se limitó a las aulas en los centros educativos, sino que saltó, en forma de alegatos, comentarios, semblanzas, biografías y opiniones, a las páginas de los diarios y revistas que entonces se publicaban en Lima. Y luego vendría una larguísima radiografía del aporte de valerosas mujeres en esta línea de empoderamiento de la mujer que forman parte de esta galería de escritoras, poetas, educadoras, académicas, científicas, en fin.

Los artículos y publicaciones sobre la mujer peruana de Elvira García y García, han sido publicados por la Universidad Ricardo Palma y el capítulo peruano National Museum of Women in the Arts con la edición de Carpe Diem, bajo la dirección editorial de la notable poeta Marita Troiano.

Mención aparte se merece la participación del exrector de la Ricardo Palma, Iván Rodríguez Chávez, quien, en vida, alentó este valioso esfuerzo editorial que resulta un lujo tenerlo con uno. Quien lo pueda adquirir, en las principales librerías del país, no se arrepentirá de haberlo hecho.

“A través de ‘La mujer peruana a través de los siglos’, Elvira García y García, docente y estudiosa de a realidad nacional, cumplió con la titánica labor de compilar y observar trescientas biografías de mujeres peruanas pertenecientes a diversas épocas, distintos espacios y diferentes clases sociales en nuestro país.

 Y en cada una de las páginas de sus dos volúmenes podemos reconocer su dedicación y el principio moral que en todo momento la asistió al revocar cualquier tipo de exclusión, además de un genuino interés por dejar constancia que la mujer peruana siempre tuvo una valiosa y decidida presencia en cada período de nuestra historia”, señala Marita Troiano, responsable de esta pulcra y bella edición.

Imagen de WhatsApp 2024 02 21 a las 21.04.40 1cc8552f

Espacio Publicitario