RabobankEl crédito agrario es un tema alejado de la mayoría de productores agropecuarios del país. Solo 150 mil, de los 2.2 millones de productores registrados en el censo del 2012, acceden a este, a través de bancos, cajas y, en especial, de Agrobanco.

La poca importancia que las políticas de estado le dan al agro, el riesgo que constituye la actividad agropecuaria, la ausencia de una cultura crediticia, y la poca o nula bancarización de este importante sector, son las trabas que grafican esta realidad.

Las cifras oficiales, destacadas por las entidades sectoriales, sobrevaloran las agroexportaciones, como resultado del “esfuerzo articulado” entre el estado y los privados. La uva, café, arándanos, espárragos, mangos, bananas, son los productos que lideran las exportaciones. Con excepción del café, son producidos en grandes extensiones y por grandes inversiones.

Para ese segmento, que representa el 3% de los productores agrarios, los gobiernos se desviven por dictar normas, beneficios y ventajas; en contraposición del otro 97%, compuesto por pequeños y medianos productores, que solo reciben indiferencia.

Los primeros llevan su producción al exterior, acceden con facilidad al sistema financiero con tasas de interés preferenciales, pues gozan de las garantías exigidas y, reciben como premio, la devolución de impuestos, amén de leyes especiales como la de Promoción Agraria, que de temporal se convirtió en permanente, así como las ventajas para acceder a las tierras en los grandes proyectos de irrigación.

Para el otro, que produce alimentos para las mesas nacionales -70% de la canasta- desatención y discursos. Desde los gremios se impulsó una ley que promueve la agricultura familiar. Aprobada hace cuatro años, espera su implementación para, efectivamente, promover créditos accesibles, asistencia, tecnología, sanidad, asociatividad, producción sostenida, mercados. No hay interés por empujar esta ley.

A este panorama, en el que hay una evidente brecha en todo sentido, llega Rabobank, el banco cooperativo holandés más grande del mundo.

Rabobank, se está aliando con la Caja Arequipa, de la que adquirirá el 20% de sus acciones, y desde esa posición promoverá actividades financieras “orientadas a contribuir al desarrollo de la cadena agroalimentaria con servicios financieros, tanto para clientes rurales como corporativos”.

En los últimos años, el banco holandés tenía avanzadas gestiones para aliarse con Agrobanco; pero la crisis institucional provocada por la entrega de malos créditos, y los vaivenes políticos y técnicos a los que aún afronta el banco estatal, han alejado el interés de Rabobank por esa alianza, que se vislumbraba como natural.

Aspiramos que la alianza Rabobank-Caja Arequipa, promueva el crédito asociativo, el seguro agrícola, el crédito verde, los préstamos por campaña y tasas de interés realmente promocionales, orientados a los pequeños y medianos productores. La experiencia de Rabobank, a través de su variada plataforma, será de gran ayuda.

Precisar que en términos bancarios, Rabobank es un monstruo. En el año 2018, obtuvo una utilidad neta superior a los 3 mil millones de euros. Es un banco que tiene más de 10 millones de clientes en 38 países.