Claudia Viveros Lorenzo
Escrito porAuthor: Claudia Viveros Lorenzo
Comunicadora mexicana, doctora en Educación y autora de “Migrar al Perú y no morir en el Intento”

EducaciónLa educación es primordial. En México, como en la mayoría de los países, es un tema que siempre está a la orden y más ahora que estamos viviendo una “cuarta transformación”. El interés por su avance se viene plasmando desde los años 40 y ha ido avanzando cada vez que hay un cambio de gobierno. Cada presidente ha hecho propuestas y reformas que han marcado una pauta a seguir, dependiendo el contexto histórico en el que le ha tocado gobernar, entendiendo que hay que acoplarse a las necesidades del mundo. Estamos en pie de lucha tratando de dirigirnos ahora a una educación humanista, poco comprendida, pero actual y a la vanguardia, ya que en este mundo tan industrializado y global necesitamos centrarnos de nuevo en el ser.

El Perú ha tenido tres procesos de reforma educativa. La reforma civilista en los años 20, donde las ideas predominantes a enseñar se centraron en el desarrollo económico para el progreso de la educación, buscando cobertura y universalización en  todas las comunidades. La educativa en el gobierno de Juan Velasco Alvarado, con postulados de libertad, individualidad, interés y paidocentrismo; y la reforma educativa neoliberal de Alberto Fujimori, la cual enfrentó objeciones en aspectos como: el enfoque pedagógico constructivista, la gestión administrativa, la calidad y equidad educativa, la situación del gremio magisterial y el financiamiento, el cual cayó de invertir 455 dólares por alumno en 1966, a gastar solo 153 en los años 90, y estos, al entrar en comparativa con los 5371 que destina EEUU a sus estudiantes o los 1807 que dirige Chile a los suyos, remarca, que el Perú, solo destina el 2.8% de gasto público en su educación.

Pero más allá de todos los esfuerzos que sabemos, son importantes para llevar educación a un pueblo, hoy quiero subrayar la imperiosa necesidad de centrarnos en el contenido, más que en la forma. Educarnos siempre nos dará una posición dignificante. Una postura que nos aleja de la barbarie y nos acerca a lo intelectual y también a lo espiritual y la peculiaridad humana. La educación ha fortalecido y ha establecido diferencias entre estratos sociales, ha fungido de instrumento servil al mercado, orientada a una perspectiva desarrollista, buscando solo progreso material.

Comencé hablando de lo que está pasando en mi país, porque al conocer el gran reto al que se está enfrentando, me saltó la duda sobre lo que el Perú esta haciendo actualmente en esta materia. Siendo un país que viven un gran momento de crecimiento y estabilidad económica, es urgente tomar la sartén por el mango y poner atención en obtener una educación acorde al mundo que nos enfrentamos, la cual pueda contrarrestar los problemas sociales a los que nos enfrentamos diariamente. Necesitamos educación significativa, una sociedad coherente requiere no solo enfatizar en lo cognitivo, sino también en lo afectivo. El civismo, la educación en valores, la ética y la filosofía son herramientas (por mencionar algunas) para la formación del ser, para la transformación y buena organización de la convivencia social.

Una sociedad humana es aquella que está constituida por hombres instruidos, con capacidad de tomar decisiones y resoluciones, no desde un punto de vista domesticado, sino dotado de esperanza, inclusión, respeto, justicia, que los hace ciudadanos conscientes y preparados para vivir en armonía y funcionalidad. Hay que enfocarnos en que se puedan llevar contenidos que sirvan de cimiento y crecimiento del “ser y bien hacer”. Se debe tomar seriamente el tema, estamos a tiempo y no hay que dejar todo el trabajo solo a la escuela, hay que empezar también desde casa.