Roberto Rodríguez Rabanal
Escrito porAuthor: Roberto Rodríguez Rabanal
Sociólogo, pastdecano presidente del Consejo Nacional de Decanos de los Colegios Profesionales del Perú.

Durante los próximos días se pondrá a prueba la capacidad de movilización, organización y propuesta de los movimientos sociales y la ciudadanía en nuestro país; en un contexto en el que la Confiep, el fujiaprismo y sus allegados promueven el archivamiento del proyecto de reforma constitucional de adelanto de elecciones, para luego vacar al presidente Vizcarra.

Su plan es que Mercedes Aráoz asuma la presidencia de la República y Olaechea continúe como presidente del Congreso. Además, en la Junta de Fiscales Supremos la mafia tiene a 3 “cuellos blancos” y son mayoría; una importante presencia en los denominados distritos judiciales; y en el Jurado Nacional de Elecciones. O sea, están presentes en el conjunto de poderes del Estado y ahora, pese a su derrota electoral el 2016, pretenden capturar todo el poder y bloquear la lucha anticorrupción, sacando a fiscales como Vela y Pérez y jueces como Concepción Carhuancho.

Se acentúa la polarización entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, ante lo cual, creer que una reunión entre los presidentes de ambos será la varita mágica, está fuera de la realidad. La crisis política y moral es de tal envergadura que requiere una salida democrática integral, cuyo primer paso es la reforma para el adelanto de elecciones, con nuevas reglas que permitan renovar a fondo la representación popular, e impidan que los corruptos y los delincuentes lleguen al poder.

El adelanto de elecciones, así como la presentación de la cuestión de confianza –si fuere necesaria– es considerado un planteamiento válido por constitucionalistas como César Landa, Francisco Eguiguren y Luciano López, que es digno de resaltar tratándose de profesionales sin compromiso con mafias y que tampoco son sumisos al poder.

El actual Congreso sigue de espaldas al país al oponerse a rajatabla al adelanto de elecciones y utiliza múltiples argucias legales cuando en el fondo solo defiende sueldos y gollerías de sus integrantes. La peculiaridad del momento es que los grandes grupos de poder económico actúan directamente, y no en la sombra, en la aventura, cuya finalidad es la vacancia presidencial para monopolizar el poder a fin de poner al Estado en un 100% al servicio de los intereses particulares de la Confiep, organización que habla a nombre de los empresarios cuando apenas representa al 2% de ellos.

¡Que se vayan todos, cierre del Congreso!, ¡Elecciones ya, no a la corrupción!, corean a viva voz un número creciente de compatriotas como parte de la lucha por un Perú con igualdad y justicia; libre de violencia y corrupción; donde nuestros recursos sean gestionados soberanamente, y no entregados al mejor postor; con pleno respeto a los derechos ciudadanos. En esa dirección, el adelanto de elecciones será un primer paso; y con nuevas autoridades elegidas democráticamente, expresando una nueva mayoría política y social, se darán nuevos pasos incluyendo la elaboración de una nueva Carta Magna para el siglo XXI, tarea que podría asumir el Congreso al iniciar sus funciones.

Basadre escribió La multitud, la ciudad y el campo en la historia del Perú hace 90 años y aún persiste la marginación de las grandes mayorías y las enormes brechas ciudad-campo. Es hora de poner punto final a esta situación uniendo los esfuerzos de productores y trabajadores urbanos y rurales, afirmando el protagonismo ciudadano. Es la hora del protagonismo del poder ciudadano del pueblo soberano.

Roberto Rodríguez Rabanal