Roberto Rodríguez Rabanal
Escrito porAuthor: Roberto Rodríguez Rabanal
Sociólogo, pastdecano presidente del Consejo Nacional de Decanos de los Colegios Profesionales del Perú.

Acuerdo por la vida y la salud

"Lo peor de las pestes no es que mata a los cuerpos, sino que desnuda a las almas y ese espectáculo suele ser horroroso” (Alberto Camus).

La pandemia del coronavirus está dejando un saldo de 72 mil infectados y 2 mil muertos hasta el momento y revela el abandono histórico del sistema sanitario. Pero no es la única, pues se da la mano con otra: la corrupción, que es de larga data, aunque en los últimos años tuvo expresiones colosales (casos Lava Jato-Odebrecht y Lava juez-“cuellos blancos”); y en momentos como este es doblemente grave. Peor aún si se busca la impunidad, como se estaría dando en el MININTER-PNP, y en el extraño silencio del Estado ante el abusivo alza de precios del monopolio de farmacias.

La tercera pandemia es el hambre, consecuencia de un sistema excluyente que legaliza la desigualdad y empuja a las “clases medias emergentes” a sumarse a los millones de pobres. Paradójicamente se deja a su suerte a la agricultura familiar mientras se mantiene los privilegios de los grandes agroexportadores; y, asimismo, ALICORP (Grupo Romero) importa papas cuando el Perú es un reconocido productor del tubérculo. Actualmente el 73% de los hogares aún no ha recibido apoyo económico; el 76% considera que requiere ayuda en alimentación y casi el 70% está endeudado (encuesta CPI).

La cuarta pandemia es el desempleo, que hoy involucra a la gran mayoría de la población, facilitado por la “suspensión perfecta” y la extendida informalidad; y la quinta la codicia, multiplicada bárbaramente por la avaricia de la KONFIEP (monopolizar el Plan Reactiva Perú, préstamo del BCR a las AFP, negativa al impuesto a la riqueza).

Ante ello requerimos un Acuerdo nacional -popular-social-ciudadano- por la vida, la salud y la reactivación económica para la gente, frente a la pandemia del coronavirus; para evitar pasar a la del hambre y del desempleo; siendo indispensable la participación y la vigilancia ciudadana, al igual que la transparencia para la lucha anticorrupción.

En el cortísimo plazo requerimos: bono universal ya y apoyo efectivo a los de la primera línea de combate al Covid-19. Las micro/pequeñas empresas deben ser el pilar del Programa “Reactiva Perú”, y urge priorizar la agricultura como factor clave en la cadena productiva. Los derechos a la salud y la educación son innegociables y lo público debe presidir sus quehaceres.

Esta es la base para construir juntos un Perú justo y libre, digno y próspero, solidario y soberano, sin violencias ni corrupción; para lo cual necesitamos un proyecto integral de desarrollo inclusivo y un renovado pacto social, político y ciudadano por una Constitución bicentenaria para nuestro país diverso.