Rafael Romero Vásquez
Escrito porAuthor: Rafael Romero Vásquez
Periodista y analista político

Donald Trumpo y Bill Gates

El tiempo esclarecerá qué hay detrás del momento pandémico y de la neogeopolítica corporativista que se vive hoy a escala mundial, donde los principales actores son EE.UU., China, Rusia y un “poder oculto” que SOLO muestra, como la punta de un iceberg, sus fundaciones multimillonarias premunidas de sicóticos planes para establecer una dictadura global.

Dicho “poder en las sombras” acelera su control de los gobiernos y manipula a las grandes potencias, tragándose por ejemplo a Europa como si fuera pan crocante, y moviendo como fichas de ajedrez a mega Estados como el estadounidense y la China comunista. En ese contexto, más allá de hipócritas cenas protocolares, se practica desde el 2002 una guerra comercial, financiera y tecnológica, bajo la mirada atenta e interesada de las billonarias corporaciones y de sus fundaciones que buscan pescar a río revuelto.

Lamentablemente hay más evidencias de manos extrañas involucradas en promover armas virales y de paso incidir en el ya manoseado negocio de las vacunas. El propio Bill Gates hace varios años confesó, para una cadena internacional de noticias, que su tarea ya no es la informática sino el “inventar vacunas”. Sin embargo de ninguna manera Bill Gates está al lado de Donald Trump, presidente número 45 de los EE.UU. Al contrario, ambos están confrontados. Recordemos que en marzo del 2017 murió David Rockefeller, a la edad de 101 años, y su espacio ha sido llenado por su discípulo Georges Soros y el referido Gates.

Ellos, como otros multimillonarios, han apoyado sin ascos tanto a republicanos como demócratas bajo la agenda de impulsar el “nuevo orden mundial” y por eso respaldaron a Ronald Reagan y Georges Bush padre, sin tapujos, pero luego giraron para convertir en presidente a Obama y ahora actúan desembozadamente para poner en la Casa Blanca a Hillary Clinton. Esta vez cuentan como aliados seguros, como son los dueños de los principales medios de comunicación norteamericanos, y todo eso bajo el eje insoslayable del Club Bilderberg.

Resulta curioso que en medio de la confrontación económica entre EE.UU. y China, desde el 2002 a la fecha se hayan multiplicado los virus salidos desde el bastión asiático comunista y se hayan agravado los roces entre esas potencias como la detención de la hija del presidente de Huawei en Canadá, en diciembre del 2018, a pedido de las autoridades estadounidenses, además del conflicto sobre el 5G. Paradójicamente, desde el “poder oculto” se trata, a toda costa, de detener a Donald Trump en su deseo de continuar como presidente. En medio de esto, ¿qué papel juega el “virus chino” respecto de los objetivos globales de las gigantescas fundaciones de aquellos magnates obsesionados por controlar el mundo con agenda propia y con más autoritarismo que antes?