Luis Alfonso Morey
Escrito porAuthor: Luis Alfonso Morey
Abogado, experto en Asuntos Corporativos

El final de la democracia

Mientras Martín Vizcarra adquiere un estilo cada vez más autoritario, se enfrenta al Congreso y acumula más poder sin dictar medidas coherentes y racionales para enfrentar al Covid-19, el pueblo parece despertar y darse cuenta que está en manos de gente improvisada y desconectada de la realidad. Vizcarra se ha convertido en el mayordomo de ciertos grupos de poder con un estilo autoritario.

Las disposiciones dadas por el gobierno parecen haber sido diseñadas especialmente para beneficiar a los principales grupos económicos y causar más daño a la clase media y pobre del Perú. La exclusión de los pequeños negocios a poder realizar comercio electrónico y la inclusión de las grandes corporaciones en los beneficios del programa Reactiva Perú revela que los que gobiernan lo hacen para un grupo mercantilista que no cree en la libre competencia sino en los favores del gobierno.

El Congreso de la República tiene el gran reto de desenmascarar a los que revestidos de legalidad y poder político se están aprovechando del sistema. Para que exista democracia debe existir oposición, libertad de prensa y posibilidad se ser críticos con los que detentan el poder. Pero nada de eso le parece gustar al gobernante de turno.

Todo el que ose señalar lo que aquí expresamos es atacado y acusado de ser “enemigo del Perú”, “fujimorista” o portador de Fake News. Los negociados y la corrupción campean con el pretexto de realizar adquisiciones urgentes para enfrentar al coronavirus. Y los medios de comunicación que viven de la publicidad estatal están imposibilitados de realizar un periodismo independiente. Por eso la desconexión con la gente y por eso los medios digitales y las redes sociales dicen muchas cosas que los medios grandes callan.

Hace unos días la prestigiosa canciller alemana, Angela Merkel, dijo cosas que conviene repetir aquí: “Los periodistas deben poder confrontar a un gobierno y a todos los actores políticos con una perspectiva crítica». En Alemania tienen claro el valor de la prensa crítica contra los totalitarismos y la necesidad de discernir entre información veraz y la mentira. “La democracia necesita «hechos e información», capaces de discernir entre «verdad y mentira» y, a la vez, de proyectar «distintas perspectivas de la realidad y diversidad de opiniones», señaló Merkel en una conferencia. En nuestro país, en cambio, el presidente niega la realidad y amenaza a los críticos. Los peruanos más preparados parecen no entender lo importante que resultan las palabras de Angela Merkel para garantizar la vigencia de un sistema democrático.

La información que presentan medios internacionales como Financial Times no son ni mencionados por los principales medios televisivos nacionales. Son los medios digitales los que hoy informan lo que realmente está ocurriendo en el Perú y el mundo.

La prensa gobiernista y mucha gente aún apoya medidas sin sustento que siguen destruyendo la vida y la economía de millones de peruanos. Estamos enfrentado un gobierno que recorta cada vez más las libertades y que no respeta a los individuos. Pero los intelectuales y académicos no se rebelan. Una vez más se acomodan o se quedan callados. Son todavía pocas las voces que se atreven a cuestionar las medidas gubernamentales pero estoy seguro que cada vez serán más. Para eso es importante hacer un análisis no solamente doméstico sino internacional para comprender que lo que está pasando aquí no pasa en todos lados. Hay países en los que sus ciudadanos están mejor informados y no permiten ser tratados como borregos.

Hace poco leí algunas cosas interesantes que ha escrito el filósofo surcoreano Byun-Chul Han sobre el impacto que está teniendo el Covid-19 alrededor del mundo y las comparto aquí porque enriquecen nuestra visión. El señala que la pandemia se ha convertido en un arma política para que se impongan regímenes de vigilancia y cuarentenas biopolíticas, pérdida de libertad, fin del buen vivir y una falta de humanidad generada por la histeria y el miedo colectivo. También advierte que la Covid-19 no está ayudando nada a la democracia. Los autócratas se alimentan del miedo. Es así que los autócratas convierten los estados de emergencia en una situación normal y ese es el final de la democracia.

Otro elemento que contribuye a que se debilite la democracia es la presencia de la muerte en los medios de comunicación. Eso está poniendo nerviosa a la gente. La histeria de la supervivencia hace que la sociedad se comporte de formas que no conocíamos. En esa histeria por la supervivencia nos olvidamos por completo lo que es la buena vida. Byun-Chul Han ha explicado que por sobrevivir sacrificamos todo lo que hace que valga la pena vivir: la sociabilidad, el sentimiento de comunidad y la cercanía. Con la pandemia estamos aceptando sin cuestionamiento la limitación de nuestros derechos fundamentales.

El coronavirus es una prueba para el sistema democrático. Los países asiáticos, que creen poco en la libertad y la democracia, han asumido con bastante rapidez el control de la pandemia, implementando sistemas de vigilancia digital y biopolítica, lo que resulta más complicado en países que respetan más las libertades individuales. Frente a esa situación, se pronostica que China venderá al mundo su estado de vigilancia autocrática como modelo de éxito contra la epidemia. Exhibirá por todo el mundo aún con más orgullo la superioridad de su sistema. ¿Nuestro país optará por ese modelo? China es ya el socio comercial más importante. ¿Optará Vizcarra por un modelo de ese tipo?

¿Qué haremos los peruanos? ¿Qué modelo de gobierno queremos en adelante? ¿Protegeremos la libertad y la democracia tanto como las empresas y la propiedad privada? ¿Dejaremos que nos despojen para siempre de nuestros derechos fundamentales? Lo que hagamos hoy y permitamos hoy como sociedad será determinante para nuestro futuro.