Eduardo González Viaña
Escrito porAuthor: Eduardo González Viaña
Periodista, escritor y docente universitario.

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Los republicanos rechazan cualquier regulación gubernamental de las actividades extractivas o industriales que lo están causando. Por supuesto, la razón estriba en que el partido recibe un enorme apoyo financiero de empresas de combustible fósil y de parte de las gigantescas corporaciones de la industria más contaminadora.

Una señora para un ómnibus y le pregun­ta el chofer:

-Señor, ¿qué puedo tomar para ir al ce­menterio?

El chofer contesta:

– No sé, cianuro tal vez.

Un pasajero de ade­lante añade: No tiene por qué ir a comprarlo. Quédese aquí mismo, en el paradero, y aspire y expire profundamente: Uno, dos, tres.

Si Trump es reelecto en noviembre, chistes como el anterior ya no podrían ser contados en público con tanta liber­tad. Eso puede ocurrir porque todo el tiempo ha sostenido y sostiene que el derretimiento de los glaciares, los mare­motos y el cambio del clima en todo el mundo son simples coinciden­cias.

Los republicanos se niegan además a ad­mitir las advertencias de los científicos sobre el particular. Ya varios de ellos han respondido a las preguntas sobre el particular con la famosa frase del latino Marcos Rubio:

-Oh, men. ‘I’m not a scientist.

Los republicanos re­chazan cualquier regula­ción gubernamental de las actividades extracti­vas o industriales que lo están causando.

Por supuesto, la ra­zón estriba en que el partido recibe un enor­me apoyo financiero de empresas de combusti­ble fósil y de parte de las gigantescas corporacio­nes de la industria más

contaminadora.

Felizmente, en los Esta­dos Unidos no se procede como en el Perú donde a los campesinos que defien­den el ambiente o que ven morir a sus vacas envene­nadas por las actividades de las grandes mineras, se les acusa de antisistema, antimineros, antiperuanos e incluso de “terrucos”

El otro latino republica­no Ted Cruz, asegura que “Los satélites han demos­trado que no ha habido nin­gún cambio significativo en el planeta durante los últimos 17 años.

Por nuestra parte, quie­nes vivimos en el planeta tierra, suponemos que el señor Cruz debe de haber estado en el interior del satélite orbitando y dor­mitando durante estos últimos 17 años.

Por supuesto que nin­guno de ellos se da por enterado de “Laudato si”, encíclica del Papa Francisco sobre el ambiente y el cam­bio de los climas. Fue pre­sentada hace exactamente hace 5 años, el 18 de junio del 2015. Se conoce bien la posición del Pontífice que culpa al capitalismo salvaje de la contaminación de la atmósfera y hace de la bata­lla contra el calentamiento una obligación moral.

Por su respetable voz y su gran influencia, la pa­labra del humilde pastor argentino es histórica. Es obvio que en los Estados Unidos y en el resto del mundo, choca violenta­mente con la posición de quienes obvian el en­venenamiento del planeta y la desesperación de los campesinos pobres y se ponen al servicio de las grandes corporaciones extractivas.

Por lo pronto, los dere­chistas ya comenzaron a decir que el Papa Francisco es marxista, es el Anti­cristo y es el hombre más peligroso del planeta.

¿Qué pasará si otra vez triunfa Trump? Tal vez ese día tendrá ma­yor sentido este chiste ecológico:

Dos cuervos, uno de barba y otro muy joven­cito, están posados sobre una roca en un desierto que fue anteriormen­te un verde bosque de Oregón. El más joven le pregunta al otro:

-Abuelito, ¿cuando eras niño llegase a co­nocer el ambiente o ya para entonces era me­dio… ambiente?