Julio Schiappa Pietra
Escrito porAuthor: Julio Schiappa Pietra
Sociólogo y analista político

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El odio, como herramienta política, es el arma de sectores reaccionarios o radicales ideológicos que lo usan en los medios de comunicación, la oposición política y en las campañas electorales como la que se iniciará en plena crisis del Covid-19.

Las políticas de odio se basan en crear prejuicios, definidos por el filósofo italiano Lucio Coletti como “verdades injustas, dadas por ciertas, sobre personas o colectividades”.

La avaricia de los judíos, la indolencia de los negros, la ignorancia de los indios, la mafiosa habilidad de los chinos de hacerse un sitio en toda sociedad, la incapacidad de las mujeres para manejar automóviles, son algunas expresiones coloquiales que se basan en el prejuicio.

Lo real es que el prejuicio, convertido luego en doctrina de una causa racial y política, ha causado dos guerras mundiales e innumerables destrozos sociales y políticos a la humanidad.

En el libro Políticas del Odio, Fernando del Rey y Manuel Álvarez ilustran cómo, las guerras o grandes convulsiones sociales y crisis sanitarias, no dan lugar a la calma después de la violencia, sino que esta puede desarrollarse como un proceso continuo de guerras menores, revoluciones, querellas religiosas, diferencias fronterizas internacionales, sin que llegue la paz.

Ese es el peligro de la herencia de esta pandemia. Ese es el riesgo que veo para el Perú; un prolongado estado de inestabilidad política y social, producto de las heridas que deja la cuarentena y la crisis sanitaria. Caldo de cultivo para las prédicas de odio que pueden generar violencia civil y más crisis económica.

La masiva difusión de noticias falsas (Vizcarra se está haciendo rico con las compras sanitarias), de teorías conspirativas (Soros dirige la revolución caviar en todo el mundo), de nuevas amenazas a la salud (el G5, la próxima generación en comunicaciones, es un riesgo para la salud), sirven para crear el miedo y difundir una prédica antisistema desde la derecha política ¿O existe alguien más antisistema que el propio Donald Trump? Basta escuchar PB Digital y oír los mismos prejuicios y noticias falsas que Trump dispara por el tweet.

Un claro ejemplo de lo que decimos, y su efecto en la política local, ha sido la campaña de odio que enfrentó el país en la pugna por la realización del referéndum y el posterior cierre del Congreso. En eso estamos cuando hay gente que espera el fracaso del Estado en la lucha contra el Covid-19.