Pedro Angulo Arana
Escrito porAuthor: Pedro Angulo Arana
Abogado, docente universitario y pastdecano del Colegio de Abogados de Lima

ecommerce 2607114 1920

Un pensador había expresado hace mucho: “El alcohol no crea los vicios, sino los pone en evidencia”. Y obvio que ello puede ser tomado, pensamos, como una oportunidad para combatirlos (luego de apreciar su magnitud vergonzosa).

Entre nosotros, el alcohol pudo poner en evidencia a un ex presidente, quizá de modo simbólico, respecto de sus serias limitaciones y carencias.

En nuestro caso, cuando criticamos a algunas instituciones o personas, algunos amigos y contactos nos expresan que no debemos de ser tan duros, que no es manera reforzarlas y de construir.

Quizá para otros, esto lo del Covid, si fue la ocasión de desnudar globalmente nuestras miserias y a todos los presidentes por igual; y ahora podemos racionalmente concluir que no hay nada que salvar sino mucho que liquidar por el bien del país.

Ahora se ha revelado toda la desgracia del mal trato al sistema de salud. El abandono de presupuestos o su desviación, los núcleos de autoridades corruptas, que aún ahora siguen haciendo sus negociados, delante de nuestros ojos.

También se aprecia que las instituciones que deberían defender a los peruanos de todos los abusos del momento, todos los que deben hacer control, son inútiles para esas tareas. Totalmente inútiles!

Las únicas que funcionan y tienen éxito son las instituciones que reúnen ricachones y el Estado los mira con amor, pues les hace caso religioso a lo que piden, contrata con ellos, les concede créditos, aplaza sus deudas: en suma, ¡los beneficiados y engreídos de siempre!

Por otro lado: infames promesas de apoyo, de crédito, de teléfonos que ninguna persona contesta, espaldas indiferentes, miradas para otro lado, silencios y más mentiras, ¡casi todos los días!

Amigos me cuentan cómo los peruanos se vienen caminando desde Chile, así como de Lima se iban a las regiones. Allá en Chile también hay despidos y esos hermanos llaman a embajadas y consulados y ninguna persona responde. Solo los chilenos les ayudan y ya están cerca a la frontera.

Las instituciones peruanas mayormente no funcionan y da pena y da vergüenza que sea así, y además, solo están generalmente "tomadas" por parásitos, que solo defienden su sueldo y nada les interesan los fines institucionales.

El debatir y poner en afiches llamativos la Misión y la Visión, es una mascarada inútil que oculta las más voraces mediocridades y las más terribles falencias de ética y principios.

Hoy en día, el COVID ha puesto de manifiesto estas miserias; y porque precisamente lo son, reclaman respuestas, salidas, alternativas en programas concretos, con raíces telúricas peruanas y que supongan una verdadera sanación.