Umberto Jara
Escrito porAuthor: Umberto Jara
Escritor, periodista y abogado

EL CIRCO BENJI

Bemji

Salió del escenario Benji Espinoza por unas horas, como el payaso que necesita una pausa. Está haciendo trizas un oficio antiquísimo: el oficio del bufón. Dice ser el abogado presidencial cuando, en realidad, es el bufón de Palacio.

Recordemos que el bufón es un personaje que en la Edad Media alcanzó esplendor porque los reyes y los poderosos tenían por lo menos uno a la mano. Eran hombres o mujeres y también enanos o adultos deformes con habilidades cómicas y vestimentas coloridas que actuaban en las celebraciones y en los banquetes. Pero no eran saltimbanquis cualquiera, tenían un rol a partir de un privilegio: usando el humor estaban autorizados a lanzar ironías o puyas a las autoridades para que el rey se diera cuenta de los problemas que podían afectar a los súbditos. Por eso solían pasar por tontos pero no lo eran.

Como puede verse el bufón era un payaso con inteligencia. Pero Benji Espinoza está desprestigiando el rol del bufón por un equívoco: usa el disfraz de abogado. El muchacho ha hecho malabares verbales —Camotillo, el tinterillo— para justificar que el ladrón no es ladrón cuando ejerce como Presidente; sostiene suelto de huesos que “el silencio no es indicio de culpabilidad” aunque se oculten miles de dólares en un baño palaciego o millones de soles en un municipio de la hija presidencial; argumenta también que es perfectamente posible que los ascensos militares se definan pagando coimas.

Su penúltima obra cumbre bufonesca ocurrió cuando Pedro Castillo lo desairó yendo a la fiscalía horas después de que Benji había dicho: “El señor presidente de ninguna manera irá a la cita con la Fiscal de la Nación”. Entonces, el muchacho, graciosón él, apeló a Tzun Tzu y el famoso libro “El arte de la guerra” —texto que pocos leen pero todos citan— y dijo en tono académico, como quien hace la parodia de un catedrático serio: “Nosotros entendemos como Tzun Tzu que la principal estrategia es el arte del engaño; mírate grande cuando eres pequeño, pequeño cuando eres grande; lejos cuando estás cerca; cerca cuando estás lejos, de esto se trata” y, tras decir tal jerigonza, añadió, aplastando a la lógica, que se se trataba de una “estrategia procesal que, dentro de los cánones de la legalidad, ha cumplido su objetivo”. Se cree que es abogado —le dicen doctor en las entrevistas— pero el propio Benji es involuntariamente honesto: confiesa entrelíneas que es apenas un (mal) bufón porque ningún abogado diría que ejerce el engaño dentro de la legalidad. ¿Alguien conoce el Código Procesal del engaño?

Esta tarde renunció y tuvo un ataque de abstinencia de cámaras y micrófonos y retornó tras una renuncia de breves horas. Antes había dicho, burlón: “Revisaron hasta la piscina porque pensaron que Yenifer buceaba” pero Yenifer solo sabe nadar en la corrupción y terminó entregándose a la autoridad porque las evidencias ya no se pueden tapar con los forzados y cínicos discursos de Benji Espinoza, el bufón de Palacio.

En su breve y circense renuncia dejó una frase inolvidable al responder un tuit del periodista Beto Ortiz: “Un abogado es juzgado por cómo defiende, no por quién defiende”.

En parte, solo en parte, es cierto. Shakespeare ya lo dijo hace mucho: “El abogado, lo mismo hace de moro que de cristiano” pero eso no significa que si el cliente roba, el abogado deba robar. Allí se le mezclaron los chistes a Benji. Si Castillo miente con impunidad e insolencia, tal conducta no autoriza a que su abogado se sienta orgulloso de ejercer la estrategia del engaño, de la mentira y de la obstrucción de la justicia.

En política, bufones hemos tenido antes. Varios en el gobierno de Toledo: el folclórico escudero Pacheco, el indecente traductor Ferrero y el juerguero guitarrista Galleta. Con Castillo —que no en vano empezó en política en el partido de Toledo— llegó Benji Espinoza. Tiene tanta vocación que se fue y volvió para seguir con su rol de bufón.

Más allá de la tragicomedia, cabe decir que cuando alguien tiene discrepancias con su abogado y no encuentra con quien reemplazarlo y lo vuelve a recibir, significa que el agua está ingresando al barco. Que nadie olvide que cuando ocurra el hundimiento, será mérito exclusivo de la fiscal Marita Barreto con su pequeño grupo de fiscales y el equipo de honestos y valientes policías que encabeza el coronel Harvey Colchado. En los días siguientes habremos de ver que sólo un delincuente inepto puede hablar de “show mediático”.

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